Invertir en sostenibilidad: lo intangible cotiza al alza

Si nos fijamos en el S&P 500, considerado el índice bursátil más representativo de la situación real del mercado, y echamos la vista atrás, las cifras hablan por sí solas. En 1975 el valor de una empresa dependía en un 83% de los activos financieros y en un 17% de los intangibles. Pero 40 años después la proporción se ha invertido. Hoy en día, el 84% de los activos de las 500 compañías más grandes del mundo son intangibles y solo un 16% está representado por recursos cuantificables. La integración de criterios ambientales, sociales y de buen gobierno en las estrategias de negocio, conocida como ESG (por sus siglas en inglés, Environmental, Social and Governance), es cada vez más tenida en cuenta por compañías e inversores a la hora de tomar decisiones porque afecta a la posición competitiva y al rendimiento financiero a largo plazo. Las políticas ESG cotizan al alza.

En opinión de Ramón Pueyo, socio de Gobierno, Riesgo y Cumplimiento de KPMG en España, “hace poco más de una década, sólo un pequeño porcentaje de los mayores gestores de activos e inversores institucionales del mundo afirmaban que las consideraciones ESG eran relevantes en su proceso de inversión. Hoy ya son mayoría los que las han incluido en sus políticas”.

Con el objetivo de aumentar los conocimientos sobre la inversión ESG, KPMG en España organizó recientemente en Madrid una jornada que estuvo protagonizada por una de las figuras más influyentes en este ámbito, Daniel Wild, responsable de Investigación y Desarrollo de Inversión en Sostenibilidad, y miembro del Comité Ejecutivo de RobecoSAM. Esta gestora especializada en inversión sostenible, con sede en Zúrich, dispone de una de las bases de datos más exhaustivas con información clave a nivel financiero en materia de sostenibilidad, gracias al análisis que realiza anualmente de los factores ESG en 3.800 cotizadas del mundo. Evalúa cuestiones como la estrategia fiscal, la capacidad de innovar, atraer y retener el talento o aumentar la eficiencia de los recursos.

Según Daniel Wild, “la inversión en sostenibilidad es el segmento que crece con más rapidez en finanzas. A medida que aumenta el número de propietarios de activos que integran consideraciones ESG en sus estrategias de inversión, la sostenibilidad está pasando gradualmente de ser un concepto de inversión en un nicho de mercado a transformarse en una solución de inversión generalizada del futuro”.

No obstante, para Wild, “si bien la materialidad desde el punto de vista financiero es importante tanto para empresas como para inversores, estas partes no siempre están de acuerdo con lo que es realmente relevante desde una perspectiva ESG. Las empresas pueden contribuir a gestionar este desacuerdo si demuestran la materialidad financiera de factores ESG específicos en sus informes dirigidos a los accionistas. A su vez, esto animará a los inversores a integrar los factores ESG y la sostenibilidad en su proceso de toma de decisiones sobre inversiones”.

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